La “mala fama” de las estadísticas
¿Qué medir? ¿Para qué? La toma de decisiones en el mundo de las estadísticas
Por: Marcelo Plum
Para arrancar esta nota con humor, comencemos con la irónica frase de George Bernard Shaw que dice que: “La estadística es una ciencia que demuestra que si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno “
Bien. La estadística es una ciencia no tan exacta como nos gustaría pensar. Ojalá fuera tan sencillo. Claramente, no es la biblia. Pero, sin ella, caminaríamos con rumbo errático, invirtiendo tiempo y dinero sin sentido. La clave se encuentra en la adecuada interpretación de la información que nos arroja, evaluando contextos y posibilidades diversas.
Las empresas multinacionales se sirven de las estadísticas para tomar decisiones. Las planifican, las aplican, las analizan, miden sus resultados, comparan. Evalúan el rendimiento de los RRHH, las ventas, la respuesta de los consumidores, etc… y hasta el consumo de café en las oficinas. A simple vista, pareciera que es demasiado.
La realidad indica que llevar estadísticas es la manera más adecuada de evaluar costos, productos exitosos, mejorar las compras, el servicio al cliente, etc.
Aplicar y analizar estadísticas permite contar con un flujo de información constante y actualizada; contribuye a tomar decisiones más adecuadas y proponer posibles soluciones de mejora continua.
En ocasiones, las multinacionales cuentan con un área de estadísticas que (dependiendo del volumen de información que procesen) desempeña un rol estratégico, pudiendo proyectar de manera más fluida las variables económicas, financieras y de crecimiento.
En la mayoría de las PYMES esta tarea no se realiza; o se realiza esporádicamente cuando se presenta algún problema (ej: el aumento de precios, escasez de un producto de alta rotación, dificultades con producción o con los RRHH en general…etc.) En ese contexto es muy probable que se trabaje para resolver problemas y no para anticiparse.
Si esta información estuviese disponible, permitiría programar mejor las compras, obtener financiamiento, ajustar objetivos de ventas, mejorar la rotación de productos, programar mejor el stock. etc.
Vale decir, ocasionalmente, las multinacionales cuentan con recursos que la PYME no tiene. Y esto es lógico y comprensible: las empresas multinacionales pueden invertir recursos en toda un área formada por estadistas si lo desean, mientras que la PYME posee disponibilidad de inversión más acotada. (por ej: en sueldos)
No obstante, esto no es un impedimento. Las PyMES pueden tomar decisiones estratégicas en este sentido y aunque no tengan un área destinada a ello, a través de la consultoría externa pueden contar con información especializada que les aporte valor agregado, profesionalizando su empresa y haciéndola más competitiva.
Gracias por leerme. Puedes escribirme a marceloplum@plumyasociados.com.ar
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Hasta la próxima nota!