La actitud laboral

“Es sólo una cuestión de actitud” (Fito Páez)
Por: Lic. Laura Stejman.

 

En esta semana, durante una charla informal conocí a Martín. Él me contaba que tiene 25 años de edad, que está de novio y que desde hace 2 años trabaja en una cooperativa como recolector de residuos domiciliarios. Al escuchar esto, yo le dije algo como “ohh… muy duro tu trabajo, no? Y el, con toda naturalidad me dice: "yo le pongo onda y actitud.

"Voy sonriendo, siempre tengo buena predisposición…trabajo con ganas y algunas veces le hago chistes a mis compañeros".

 

“Pero chistes de buen gusto,” eh…- me aclara-.

"Si justo cuando paso por un domicilio  hay un señor o una señora que está sacando la basura, la saludo con voz fuerte".

“Buenas noches señor /señora, cómo le va?” y muchas veces la gente me mira sorprendida”.


Y si… me quedé pensando. Si documentáramos la descripción del puesto de esta persona, es poco probable que en el apartado de “características, aptitudes y actitudes requeridas para el puesto” escribiéramos:” se requiere: actitud y  alegría para ejecutar las labores diarias. Que sea amable y salude a los clientes”. No escribiríamos esto porque esté bien o mal, sino porque, para éste puesto en particular, simplemente priorizaríamos otras habilidades o competencias.


Ahora bien, lo analicemos al revés. Seguramente vos que estás leyendo este artículo te has encontrado con personas que dadas las tareas y responsabilidades de su puesto (ejemplo: personas de servicio al cliente, profesionales de la salud, etc) sí se requiere de manera excluyente que sean amables, que posean actitud empática, predisposición, tolerancia, etc.

 
Y aunque estas competencias y habilidades estén planteadas en las descripciones de puestos y funciones en las organizaciones, durante las auditorías de comunicación que realizo, algunas veces se observan estas carencias: no hay rellamados para realizar o verificar procesos, hay muchos olvidos y presuposiciones… no se observa una actitud amable, ni sonrisas, ni ganas de ocuparse demasiado.


Contrastando la experiencia de Martín, (que desarrolla un puesto muy complejo y que a pesar de ello según él “le pone onda, actitud”) con lo narrado a posteriori (aquellas personas que no trasmiten valor agregado a su trabajo) me preguntaba… ¿Por qué? ¿De qué depende? ¿De las condiciones laborales? ¿De las tareas a realizar? ¿De las posibilidades de crecimiento?  ¿De la magnitud o rubro de la empresa? Mmmnnn… No siempre. Estos ejemplos estarían dando cuenta que no siempre depende de ello…

La respuesta podríamos encontrarla buscándola en el interior de cada uno de nosotros. De nuestras motivaciones más básicas, más simples, más cotidianas. Porqué trabajamos, para qué trabajamos y sobretodo, CÓMO queremos hacerlo. Con qué calidad y nivel de compromiso. Ese es el eje central


Por su parte, es competencia de las empresas valorar, fidelizar y retener a aquellas personas que con su modo de trabajar favorecen la cultura y la Imagen de la empresa. Y si así no fuere, tampoco hay excusas. Siempre existen otras posibilidades.


Coincidirás conmigo que no siempre se puede elegir en qué trabajar, pero sí podemos elegir “el cómo”. Independientemente del contexto, de nuestros aprendizajes, vivencias o capacidades,  es una importante decisión interna y personal.


Eso implica también hacernos cargo de las consecuencias. Nada ni nadie nos obliga. Siempre (aunque no parezca a simple vista) siempre hay alternativas.


Es, en definitiva, reitero, una decisión personal decidir si realizaremos nuestro trabajo con actitud, predisposición, profesionalismo, amabilidad, abiertos al entorno, dispuestos a escuchar, trabajando de manera ágil, valorando y respetando a nuestro entorno. O como lo resume Martín “con buena onda”. Porque Martín sabe (consciente o inconscientemente) que trabajando así, el primer beneficiado es él. Y que desarrollar esa actitud interna no le insume ni más tiempo ni más energía. Todo lo contrario.

¿Y vos? ¿Qué pensás? ¿Cómo influye la actitud en tu labor cotidiana?

Te resultó interesante este artículo?

Gracias por leerme. Puedes escribirme a laurastejman@plumyasociados.com.ar
Te resultó interesante este artículo? podés leer más en http://www.plumyasociados.com.ar/publicaciones.php
Hasta la próxima nota!

Contáctanos. Nos gustaría escucharte.