Aculturación laboral
Tomar el toro por las astas
Por: Lic. Laura Stejman.
Para explicar el interesante proceso de aculturación que se da en cualquier tipo de empresa, vamos a imaginar el siguiente ejemplo:
Dos operarios (Martín y Juan) ingresan a trabajar el mismo día a una fábrica. Martin trabajará en el área de producción y Juan en el área de pintura. Se trata de dos personas jóvenes que hay que formar desde cero, ya que ninguno de ellos tiene experiencia laboral. En ese sentido, entonces, son personas particularmente permeables.
La aculturación positiva incluye la posibilidad que Martín y Juan trabajen lado a lado con personas que les puedan transmitir acciones y valores positivos acerca de la empresa.
Supongamos que Martín empieza trabajar en el área de producción y los mensajes que recibe de sus compañeros son:
“En esta empresa es muy importante que seas cuidadoso con los horarios, y que si tienès un problema, enseguida le hables por teléfono a tu supervisor, que él te va a ayudar”
“Lo mejor que podès hacer es usar sí o sí los elementos de seguridad, sin excepción…El primer beneficiado sos vos “
“Si ves que hay un faltante, un insumo, o una máquina que no funciona bien, tenès que dejar de inmediato lo que estabas haciendo e informarlo por escrito.“
“ No esperes a que te pregunten lo que necesitàs o lo que hace falta. Sería lo ideal, pero a veces no hay tiempo. Decilo, compartilo, expresalo, preguntà”. No des nada por sentado…”
“Si alguien se dirige a vos de modo incorrecto, tratà de ayudarlo de forma calmada para que lo haga de mejor manera. Ofrécele sugerencias, explicale què necesitarías vos, aceptà sus disculpas. Tal vez no es nada personal... “
Por su parte, supongamos que Juan comienza a trabajar en el área de pintura y los mensajes que recibe de sus compañeros son:
“ No pintes tan rápido… no asientes precedentes”
“No es necesario que acomodes eso. Lo podès hacer mañana”
“Formalmente, tenemos una hora para el almuerzo. Pero tranqui, eh… si te tomàs media hora más no pasa nada”
Parecen situaciones de dos empresas distintas, ¿no? Pero no lo son. ¿Cómo puede ser que la realidad de dos sectores distintos se vivan tan diferentes? No es lo común, pero a veces pasa.
Por lo general, cuando la aculturación de una empresa es positiva, ello aplica para toda organización, y lo mismo sucede con la aculturación negativa.
La aculturación organizacional (sea propicia o no) es un síntoma del clima laboral. Según sea su resultado, es un termómetro que marca el clima laboral.
A veces, tras comparar una situación actual con alguna otra anterior, la aculturación es más visible en las personas que acaban de ingresar a la empresa a trabajar. Pero eso es sólo el iceberg. Cuando aplicamos procesos de mejora, evaluaciones desempeño o gestionamos el cambio, nos damos cuenta que la aculturación afecta a todo el equipo de trabajo de la organización, sin división de funciones, puestos ni jerarquías.
¿Cómo evitamos o revertimos la aculturación negativa?
Es fundamental que trabajemos sobre el clima laboral, las presunciones, los procesos de trabajo, los rumores, sobre la micro cultura, la comunicación interna y externa.
No nos olvidemos que, en mayor o menor medida, todo el equipo de trabajo de una empresa forma parte de la estrategia de comunicación, no sólo los directivos están involucrados en ella, y las deficiencias de comunicación y el mal clima laboral terminan tarde o temprano recayendo sobre el cliente externo y mermando la competitividad.
¿Cómo es en tu empresa? ¿Han trabajado sobre procesos de aculturación? ¿Has gestionado el clima laboral?
Gracias por leerme. Puedes escribirme a laurastejman@plumyasociados.com.ar
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Hasta la próxima nota!