A menos prejuicios, más beneficios

Edades y género vs. competencias y habilidades
Por: Lic. Laura Stejman.

 

Cuando una empresa cliente me solicita cubrir un puesto laboral (profesional, gerencial, operativo, cualquiera sea el caso) hay una situación que a veces se repite más veces de lo que uno esperaría…y tiene que ver con las ideas demasiado preconcebidas en la definición del perfil.


No estoy hablando aquí de competencias, actitudes, ni habilidades requeridas, ni tampoco del abanico de formaciones académicas posibles, no no… (eso lo hablamos en otra nota)

Me refiero, por ejemplo, al sesgo y al prejuicio en la delimitación excluyente de la edad y del género de la persona, sin una razón o argumento concreto que lo justifique.

“Queremos una administrativa mujer”
“ ¿Pensaron si este puesto podría ocuparlo también un hombre?”
 “No, no… que sea mujer. Las mujeres son más ordenadas” ¿¿??

¿De dónde surge esa creencia? se trata solamente de un prejuicio infundado. No  existen estudios con rigor científico que avalen dicha afirmación.

“Necesitamos un operario para control de calidad de alimentos” (productos livianos)
“¿Podría ser una mujer también?”
“No. Mejor no. Así no tenemos problemas con los hijos. La mujer falta al trabajo cuando se le enferman los chicos”

Parecería que los hombres nunca faltan a su trabajo, o nunca sacan carpetas médicas porque se cayeron de la moto y le dan licencia por un mes.

“Necesitamos cubrir un puesto de recepcionista turno noche, entre 28 y  40 años de edad. Más grande no, porque se enferman más seguido y trabajan más lento. El cuerpo  ya no es el mismo y se cansan.”

Realmente ¿es asi? ¿Acaso la población laboral de 40 años o más presenta, estadísticamente, un índice de ausentismo mayor, sólo por su edad? No existe estudio serio que afirme eso.

En cuanto a la rapidez de trabajo, ¿acaso nunca has trabajado con una persona de 25 o 30 años de edad que se desempeña muy lento en su trabajo porque no “da más”, o porque simplemente es el ritmo con el que habitualmente trabaja?

Sé que estás leyendo esto y te parece muy duro… pero es la cruda realidad. Parecerían situaciones bizarras e irreales… pero no… lamentablemente, no lo son!

 “Contratemos hombres, que no faltan si sus hijos se enferman”
 “Mejor una mujer, la mujeres no inician juicios laborales”

Son todas afirmaciones erróneas y sesgos que complejizan la definición de un perfil.

No existen garantías ni certezas, y no hay soluciones mágicas que nos resuelvan la ecuación.

Por el contrario, es un tema bien complicado... en la vida no es bueno tener una mirada reduccionista y absolutista, y menos con respecto a este tipo de decisiones. Es muy peligroso, porque se pierden oportunidades de mejora organizacional, y porque todo aquel que piensa de esa manera, con la mirada tan sesgada,  no es consciente de los excelentes perfiles y personas valiosas que se pierde de incorporar y capitalizar  dentro de su organización.

En resumen, con este artículo quiero aportar mi pequeño granito de arena para desnaturalizar estos pensamientos, intentar abrir la mente y hacerse preguntas al respecto.

Mi experiencia en RRHH me ha enseñado que a la hora de definir un perfil laboral lo más importante son las habilidades, competencias y actitudes que la persona posea. Su capacidad de aprendizaje, su apertura al cambio y a la mejora. Cómo resuelve los problemas, en qué tiempos y bajo qué procesos, cómo tolera o afronta situaciones diversas… etc.. Lo que importa es todo aquello que se vincula con las habilidades soft  del postulante.

La decisión en cuanto a la edad y el género de la persona es tan pero tan relativa que lo mejor que podemos hacer es dejar esas cuestiones en un último plano, solo como un dato más, analizándolo dentro de un contexto.

Porque se trata de sumar posibilidades, de ampliar las opciones de edades y de géneros, y con información de calidad en mano (certera y objetiva) tomar la mejor de las decisiones.

Y vos, ¿qué preguntas te haces al respecto?

Gracias por leerme. Puedes escribirme a laurastejman@plumyasociados.com.ar
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Hasta la próxima nota!

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